Amores estacionales

4 Jun

Richard Gere y Winona Ryder, los endebles pilares de la película.

Otoño en Nueva York es una de las primeras películas que recuerdo haber visto con corta edad y siendo consciente de que era mala. Al revisionarla para escribir esto mis sentimientos no cambian. Las espectaculares imágenes de Nueva York son prácticamente lo único bueno de una cinta previsible que se apoya sólo en dos pilares: Richard Gere y Winona Ryder. En ocasiones, los intérpretes pueden contribuir a mejorar un desaguisado, pero no es el caso. Ambos sobreactúan y no hay por dónde coger esta historia, que ya partía de una premisa simple y familiar: un amor a contracorriente -en este caso por la diferencia de edad de los protagonistas- y marcado por la fatalidad.

Winona Ryder tiene una cara muy bonita y dulce, con un marcado aire juvenil. Luce el cabello corto y oscuro, lo que contrasta con su piel blanca y la hace parecer frágil y aniñada. Podría resultar encantadora con muy poco esfuerzo. Podría resultar encantadora sin hacer absolutamente nada. Sin embargo, se empeña en ofrecernos un catálogo de mohínes pretendidamente coquetos que no entendemos cómo pueden enamorar al personaje de Richard “corazón de piedra” Gere. A éste, que hace el papel de un millonario sofisticado y seductor, le ocurre algo similar: objetivamente es un madurito atractivo, pero tiene una pose cutre de tipo duro que no contribuye a hacerlo interesante.

El origen del destino trágico de la pareja -una enfermedad que padece ella-, se desvela bastante al inicio de la cinta, pero se intuye desde el título, ya que el otoño está cargado de connotaciones. Todas las estaciones lo están y el cine sabe sacar partido a esos recursos. La película sería una buena base para un ejercicio de estilo, si fuera posible trasladar a los personajes a otras épocas del año. Primavera en Nueva York sería una historia almibarada con final feliz, más insoportable si cabe que la original, por lo que no hay mucho que decir al respecto. En Verano en Nueva York los personajes vivirían como es obvio un amor de verano, pero no necesariamente en el sentido de efímero que se le da a la expresión. Podría ser un amor de verano sudoroso, en el que las pieles húmedas y brillantes de los personajes nos hicieran pensar que acaban de tener sexo. Una película erótica.

Invierno en Nueva York sería quizá la versión más compleja: podría mostrar un amor tormentoso y difícil, pero también un amor dulzón de abrazos al calor de la chimenea, perfecto para la temporada navideña. De optar por la opción amable, la película nos podría proporcionar algunas situaciones cómicas -con gran riesgo de dar vergüenza ajena-, como una escena en la que los amantes se desembarazarían de capas y capas de ropa antes de meterse en la cama. A diferencia de las otras, estaría rodada casi toda en interiores: el invierno en las ciudades, como decía Ángel González en uno de sus poemas, no ofrece muchos lugares propicios al amor.

El invierno en la ciudad, versión navideña.

Título original: Autumn in New York

Año: 2000

Ficha en IMDb

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6 comentarios to “Amores estacionales”

  1. Fran 5 de junio de 2012 a 4:42 pm #

    Muy acertado lo que dices sobre Winona Ryder. Con una cara así no le hacía falta ni hablar. Curiosamente, vi hace poco una película actual de la que no recuerdo el título y en la que salía la Ryder ya con su edad actual y se me cayó el alma al suelo. ¿A dónde fue el brilo de sus ojos y la luminosidad de su piel? Está claro que el paso del tiempo es demoledor, pero… me dio un pelín de pena.

    • Ana C 11 de junio de 2012 a 3:53 pm #

      ¿La película actual no sería “Cisne Negro”? Ahí se supone que tenía que salir algo demacrada.

      • Fran 11 de junio de 2012 a 3:56 pm #

        No, era una película mala, de esas tipo telefilm. No recuerdo … quizá en IMDB esté el título

  2. Joseph_Ringo 18 de junio de 2012 a 1:50 am #

    Pose cutre de tío duro, corazón de piedra Gere… Qué pena que “Oficial y Caballero no transcurra en NYC, te ibas a hartar xddd

    • Ana C 18 de junio de 2012 a 4:28 pm #

      La que lamento de verdad que no transcurra en Nueva York es “Howard el pato”…

  3. Pauler 26 de junio de 2012 a 4:50 pm #

    “Con gran riesgo de dar vergüenza ajena…” lol

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